
Un bello crepúsculo cae, sepultando tu tristeza,
el mar tan solo te ofrece , su viene y va.
Que golpeando sin cesar contra las rocas,
desafiante, pareciera agredir tu belleza.
Y tu, tan solitaria, tan solo sabes llorar, en la noche
que despliega algo mas que soledad.
Así van pasando tus horas, marcando el vendaval
y no encuentras los motivos que te puedan ya salvar.
Quedas escuchando los murmullos... la soledad,
de los delirios de tu alma, mientras el viento pasa
entonando una última melodía.
Solitaria, lloras tus penas, y alegrías no tendrás,
no quieres que muera el día, deseas... sea inmortal.
Pero eso no sucede, las penas aun contigo estarán,
recuerdo de otros tiempos, tu mente mantendrá.
A veces cruza por tu mente, que podrías ser como el mar
llegar a estrellarte contra las rocas, y tu vida así acabar.
Pero quizás otra idea te ata a esta vida terrenal,
piensas... ¿y si el amor aun llega?
Un torrente de lágrimas asoma por tus ojos,
y tu botecito, se aleja del arenal.
Almatriste.
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