Latidos galopantes sin correa,
Y los pañuelos danzantes
En la sedienta victoria por un beso.
Y así, recorrí el callejón
Con la almendra de tu boca
Con los gajos de tus chubascos labios
Y mi criollo corazón
Gozaba en los rosales del cielo azul.
Mi enroscada caligrafía
Escribiéndote un pimpollo de poesía.
Y hoy aprendí; que tan generosa
Es la tierra y el nirvana
¡Amada morena rosa!
Al inicio te busqué, en las ciudades
En los campos, sobre historias,
En las difuntas violetas
Que el jardín vecino abandonaba.
Los otoños de día y de noche
Silbaban el canto del lamento.
Medallas de veneno envidia
Por los tortolos bienaventurados.
Luciérnaga de fe
El día en donde te encontré
Entre las olas de arco iris urbano
¡En esa juventud famélica…te adoré!
¡Ay yacimiento de sentimientos!
¡Que bello es besar!
¡Besar una sola boca!
¡Palpar su filarmónico viento al acercar!
Desmesura de mis dedos
Queriendo arrancar tu fincada alma.
Muda, candente, temeraria
Para mí, terciopelos para la santa reina
Pía este latir, desde la barranca el cobre
Hasta la costa azul de bello Neuquén.
Así de grande es mi sentir
… ángel femenil.






















