De la negra noche queda el recuerdo
en la tibia cama de la esperanza,
del turbio camino, del destierro
que la mente nunca aclama.
Y llegó abril lleno de luces
con muchas flores, y pocas cruces
como preludio del mes de mayo,
dejando el cielo limpio y dorado.
Ya se marcharon las nubes grises
se van cerrando las cicatrices.
Corta la vida, destino incierto,
llama al silencio como carcelero
de tanta estrella que fué apagada,
de tantos versos que no son nada.
Solo palabras, tal vez lamentos,
de tanto en tanto versos hambrientos
de alegrías y esperanzas,
y llegó abril y abrió ventanas:
dejó entrar soles a miles,
y entre las flores de mis sentidos
trae las más bellas, las que he querido.
Y en el jarrón de la esperanza
pone la rosa de la distancia,
que va regando con mil amores,
y trae cantos de ruiseñores.
Ana Maria R.
20-abril-11


















