Esta oquedad de inviernos
se solapa en la sinapsis
del pensar majadero
que embruja con su sombra
mi aliento.
Este vacío
se extiende en mi corteza,
acrecienta en mi espacio,
atropella neuronas y utopías
con su trova de sueños plañidos.
Mis lóbulos se hinchan
al imaginar aquella morada
que me espera en el borde
lejano de la distancia y
del tiempo
Colisiona
mi tristeza en el neocórtex
de la alcoba de mi conciencia,
cuando busca entre su maleza
el escudo contra lo incierto.
Y concluye la utopía
como neurotoxina crispada
inflamando mis impulsos
por volar osada en el mar
de los muertos.









