
Yo no sabía que llevaba al destino en los bolsillos
hasta que tropecé con su mirada
- lecho de mi existencia-
Fue aquel amor
inevitable vértigo a mitad del cosmos
mi alma abría sus ojos
sólo para mirarla
Cada mediodía volvió a ser
resplandor de intensos trigos
erguida luz sobre las flores
Bajo nocturnos veranos
mi cuerpo
péndulo suspendido
arcilla húmeda
se aletargaba en su piel
Afuera el bambú,
forcejeaba con el viento
vociferaba el rayo con el río
presagiando el adiós inminente
debí partir una mañana
Debí partir...
Ella no lo sintió
pero
la mañana aquella
...amaneció
con mis besos en sus párpados.
…
14 dic 2002




















