
en aquellas tardes de calles escondidas,
con el destello de tu mirar hechizante
y a la luz de esos labios lozanos de un quizás.
Quizás languidece la luna en mis manos
al sentir este arrebato que emana de mi alma
y que nace en el río del aliento de tu corazón.
La furia del tiempo palideció ante nuestra sombra
quedando inmersa en la distancia de los años,
rozando la piel de la ilusión y respirando la magia
desapareció la aprensión de la sociedad.
Hoy se sonroja la madrugada
cuando vaga por los sueños construidos
con el calor del alborozo, en ti y en mi.

















