
El hedor que emanan
las relentes alas
del cometa volador,
Así viaja impregnado
en los negros abismos
mi purulento amor.
Róe la eternidad
atraves de emponzoñadas fauces,
tan espeluznante el filo,
llora herido el frio
de la noche.
Glorifica adormilado
la amarga inmensidad,
perdída en sus
perezosas honduras.
Lleva la negra estrella
que adorna la frente
de un Dios,
Así viaja aferrado
mi monstruoso corazon
de su preciosa locura.
Pintura: (Mikhail Vrubel, Demonio sentado en un jardin)









