
LLÉNATE DE MÍ
A ti, mujer,
la de los labios rojos.
Tú que tienes en el cuerpo
la caricia de mis dedos
que violaron los cerrojos.
Tú que besas,
muerdes y acaricias,
con tus pasos a mis ojos.
Tú que tienes en las manos
el aroma de mis rosas,
te pido, escuches mis querellas,
que entiendas de mis cosas,
que tomes este amor en su nobleza
y lo extiendas,
como alfombra,
de tus pies a las estrellas.
Quiero que camines,
que te acuestes con él,
que le entregues
lo mejor de tu belleza.
Quisiera
que se mueran tus enojos.
No quiero que escondas
ni vendas tu sonrisa,
quiero ese amor,
que tienes marcado
en la sombra de tus ojos,
dámelo en sudores,
para formar con ellos
sábanas de perfumadas flores.
Llénate de mí,
de mis sabores,
ponte en cruz,
dame tus labios rojos,
para saciar, con ellos,
mis ardores.
Leonardo Sáenz B.

































