que se postraba en mi cama,
ella me velaba el sueño
cuando niño descansaba,
era su origen humilde
fiel sirvienta de mi casa,
dedicada a estar conmigo
por una nada de paga,
era más lo que me daba
entre cariño y cuidados,
el calor de mis bracitos
que a su cuerpo se pegaban,
mi nanita ya partió
ya no tengo su presencia,
como olvidar que existió
aún cuando los años pasan,
si puedo seguir sintiendo
sus brazos como me abrazan,
fue su edad que la ha llevado
a ese viaje sin regreso
donde me estará mirando,
que sigo extrañando mucho
su significativa ausencia,
dándose cuenta a lo lejos
no hay ya quien cuide mi cama.
(A ti nanita, siempre te quedaré debiendo)
Autor: Pietro
Derechos reservados








