CUANDO NO TENGA NADA QUE DECIRTE
AMANECES en mí con resplandores
de la ilusión primera.
Sentado aquí, a tu vera,
déjame traducirte
el lenguaje encriptado de las flores
que nos hablan de amores
todas las primaveras.
Al sol del MEDIODÍA
te canté con amor,
casi con miedo,
mi vital alegría.
Veo que que avanza el día
y callarme no puedo
y, sólo con mirarte,
encuentro nuevos versos que lanzarte
en esta poesía.
Cuando avanza la TARDE, las palabras
apenas interrumpen los silencios.
Mi corazón cansado
que te ha querido tanto
quiere estár palpitando
junto al tuyo
y en un suave murmullo
susurrarte un tequiero.
Te siento ya en mi NOCHE,
oscuridad desnuda.
Mi garganta está muda,
no estás o no te veo...
y es ya noche cerrada.
Cuando no sepa ya qué más decirte
y me envuelva el silencio
de tu noche estrellada,
recuerda que aunque no te diga nada
te seguiré queriendo.
Reyes
















