
Aunque tu ausencia se funde en mis venas,
yo escribo versos sin rima, con ganas,
porque extraño tus confidencias y secretos,
la grandeza de tus charlas y silencios.
Despaciosamente me aferro a tu alma,
y camino a tientas descifrando sueños,
cuando me calmo ya ha pasado el tiempo,
de una y mil formas del naufragio me salvo.
Me regalaste noches de cuentos de hadas,
reviví tu alicaído espíritu con mis risas,
ejercimos ambos el poder del “Ave Fénix”,
que ilumina las palabras de las cenizas.
Te acuerdas?
Me quedé arremolinada en tu destierro,
con el almanaque apretujado entre mis manos,
el dolor me había templado bajo la luna testigo,
y en la diafanidad de tus ojos... ya eras mío.
BRISEIS (ANNIE)]





