
y cerré los ojos para ser libertad,
sellé las puertas de mis complejos,
desterré los miedos osados a atracar
en el puerto del mar que llevo adentro.
Y me dormí ante tus párpados rendidos,
al oído de la brisa que suspirabas,
cerré mis alas para quedarme contigo
donde soñaste conmigo con un mañana.
Y me salí de las órbitas del pensamiento,
descorchando al viento su rapidez,
postrada quedé en la voz de tus adentros
al sonreirme sincero y vestido sin piel.
Y sentí el sentido que adoptaba mi vida,
la embestida al destino que me custodiaba,
sentí la alborada perfumada y florecida
siendo acogida en el útero de tu alma.
Bastó enamorarme...
Esencia















