fervor yacente en un alma en vela
sosiego encuentro inconcluso sin par,
de un alma que insta sin tregua y con bondad.
Cual deseo será sin explorar
en un cielo inclinar la voluntad
tras reiterado encuentro con su néctar angelical,
frescor radiante selecto por su forma sin igual.
Llega mi alma a despertar
el deseo de su voluntad
de gozar sin pretexto bajo el mar,
subyacente el deseo con reverencia a intimar.
Tras majestuosa presencia en mi corto caminar
de un anhelo de un amor sincero ocasional
cautivo de desencuentros furtivos sin más
tras el abismo incomprendido en la oscuridad,
trasciende a un día sosegado de felicidad,
tras la penumbra llego la luz
bienaventurada la gloria de mi felicidad,
al intimar por fin otra vez, traspasando el abismo del mar.
Dedicada a una persona especial.
Soldeldía













