
cada suspiro y cada palpito,
que de este cuerpo inerte
de tanto dolor emergen...
Son padecimientos que exclaman
esperanza y amor...
cada gota que de este vacío cayo
en el silencio nunca se escucho.
Hoy que las aves cantan su armoniosa
canción, como un símbolo
que reclama lo que el hombre enjaulo.
hoy que las aves reclaman, también lo hace mi corazón.
El corazón dirige a mi pluma… las lágrimas
ahora si se escuchan, un estruendo
que no es solo para hacer ruido…
si no, para que lo puedan oír todos, incluso a dios.

















