
y no pude darme cuenta que tenía que esperar…
Intenté de mil maneras arrancarte de ese mal
y tus aguas respondían tempestuosas a mi sal…
En tus cantos de tristeza, intenté recomenzar
un puñado de ilusiones que querían naufragar;
sin embargo no pudieron en tus puertos arribar
y se hundieron tras las olas de la fría necedad…
Son las sombras del pasado las que vienen y se van
y no dejan que tu calma llegue pronto a una verdad…
No se puede vivir siempre refugiado en “un tal vez”…
sin dejar caer el día que se siente a flor de piel…
Vimos tantas primaveras a los ojos florecer
y al llegar el cruel invierno se nos ha muerto el Edén…
Sin embargo apostamos otras tantas al querer
y al costado del camino nos sentamos otra vez…
Silenciosas noches fueron las que marcaron la piel
y se convirtió en costumbre deslumbrarnos sin saber…
Sin saber… que la ternura se moría en los pies
y los besos se secaban como flores de un vergel…
el amor es una historia que se escribe entre los dos
y la tinta se ha acabado sin tener explicación…
sin embargo nos conmueve el sabernos tan presentes
y a pesar de esta verdad… no somos indiferentes…
Y tú sabes… y yo sé… que siempre habrá entre los dos
una marca que el destino nos talló en el interior…
A pesar de las distancias, que separan nuestra unión,
nuestras manos hoy se abrazan sin pedir explicación…















