y de apellido Delgado.
De estatura alta el padre,
y Brito, apellidado
Ellos un hijo tuvieron
que a la madre hubo salido,
Alan al fin le pusieron,
a pedido del marido.
Cuando Alancito crecía,
todo el mundo se burlaba
al oir que respondía
lo que su padre deseaba.
Por más que comía Alancito
para tener musculatura,
su cuerpo quedaba flaquito
pero ganaba estatura.
Cuando el sol iluminaba,
siempre sombras producía,
pero Alancito se quejaba
porque sombra él no tenía.
Nuestro amigo fué creciendo
conservando su figura,
poco a poco fué entendiendo
su delgada contextura.
Alancito, ya era un hombre
muy flaquito y muy delgado,
repetía bien su nombre,
con respeto y con cuidado.
Y cuando alguien indagaba
el nombre que le habían dado,
el flaquito contestaba:
Soy Alan Brito Delgado.
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Mariano Bequer.
Maracaibo, 15/02/08













