Resuelta, atrevida, queriendo ser Valeria,
he roto el abecedario para remendar con letras
lo que mucho llaman “imperfección del mundo”
¡Qué intrépidos…qué sonámbulos están mis versos!
¡Parece que Soledad se llevó la inspiración
y quedándome sola, salgo de casa a la velocidad de un rayo
y tropiezo con una escalera muy antigua de humanidades!
Llena de temor trato de escalar su altura,
encontrar apoyo firme para no sufrir un resbalón.
Aunque me faltan las comas, acentos, puntos suspensivos,
paréntesis, comillas, corchetes, barras, guiones,
signos para preguntar y declamar, la igualdad…todo,
ladrón de la noche soy…en tan inhóspito ascenso.
Allí donde hay un granito de arena sin pedirlo
lo tomo y hago el escalón a los escaladores
de caridades en campañas humanitarias.
Apenas me estremece el asterisco de la responsabilidad
siento que resbalo y caigo en el fondo de un océano,
las sales me ciegan, ya no veo a las bestias…
y mis pulmones empiezan a exhalar un gas fosforescente
lo que me da cierto vigor de alquimista
y reto al submarino en lo más profundo
en busca de algas, sargazos, caracoles…
para hacer la infusión de un enfermo.
De pronto soy la ola gigante tierra adentro
y llego donde está el mendigo, tomo sus harapos
y con manos de espumas voy tejiendo nuevas fibras
para un nuevo vestuario...
¡Las sales del mar cegaron mis ojos!..¡Sueño, sueño mucho!
Como el soñador de auroras amaso el pan, fermento el vino
para el huérfano que de hambre ya se muere.
Luego en un despertar de ilusiones:
toco la faz del Sida y tomo las gasas que lo envuelven
para hacer las banderas que bien tremolen
en los laboratorios a tales fines.
Allí donde está el padre o la madre de rodillas
pidiendo un techo para sus hijos, voy con este: mi cuaderno rojo
que reverdece la esperanza.
Así escalo en la soledad de mis versos
cualquiera que sea el diente del pico filoso
hasta el mismísimo Everest sería capaz de escalar
aunque frustrado se quede
mi rollo de papiro en los antros de la imaginación
a espera del escalador de mayor equilibrio que existe
capaz de escarbar a donde yo no puedo,
y sea su proeza: enderezar la herrumbre humana:
¡Sí que existe, el caminante de manos realizadas…!
Querida Mariluz, cuánta profundidad
dejas en cada uno de tus versos.
Cuánta calidad humana se percibe en cada palabra, porque a
veces quisiéramos ser magos para poder cambiar un poco de
todo lo malo que nos rodea, de todas las injusticias y la
desigualdad del mundo.
Bien expresado, muy interesante poema nos compartes.
Un placer haber disfrutado de tu inspiración.
Escalas de mi soledad
Mariluz Reyes Fernández » Jue Jun 16, 2016 4:49 pm
Resuelta, atrevida, queriendo ser Valeria,
he roto el abecedario para remendar con letras
lo que mucho llaman “imperfección del mundo”
¡Qué intrépidos…qué sonámbulos están mis versos!
¡Parece que Soledad se llevó la inspiración
y quedándome sola, salgo de casa a la velocidad de un rayo
y tropiezo con una escalera muy antigua de humanidades!
Llena de temor trato de escalar su altura,
encontrar apoyo firme para no sufrir un resbalón.
Aunque me faltan las comas, acentos, puntos suspensivos,
paréntesis, comillas, corchetes, barras, guiones,
signos para preguntar y declamar, la igualdad…todo,
ladrón de la noche soy…en tan inhóspito ascenso.
Allí donde hay un granito de arena sin pedirlo
lo tomo y hago el escalón a los escaladores
de caridades en campañas humanitarias.
Apenas me estremece el asterisco de la responsabilidad
siento que resbalo y caigo en el fondo de un océano,
las sales me ciegan, ya no veo a las bestias…
y mis pulmones empiezan a exhalar un gas fosforescente
lo que me da cierto vigor de alquimista
y reto al submarino en lo más profundo
en busca de algas, sargazos, caracoles…
para hacer la infusión de un enfermo.
De pronto soy la ola gigante tierra adentro
y llego donde está el mendigo, tomo sus harapos
y con manos de espumas voy tejiendo nuevas fibras
para un nuevo vestuario...
¡Las sales del mar cegaron mis ojos!..¡Sueño, sueño mucho!
Como el soñador de auroras amaso el pan, fermento el vino
para el huérfano que de hambre ya se muere.
Luego en un despertar de ilusiones:
toco la faz del Sida y tomo las gasas que lo envuelven
para hacer las banderas que bien tremolen
en los laboratorios a tales fines.
Allí donde está el padre o la madre de rodillas
pidiendo un techo para sus hijos, voy con este: mi cuaderno rojo
que reverdece la esperanza.
Así escalo en la soledad de mis versos
cualquiera que sea el diente del pico filoso
hasta el mismísimo Everest sería capaz de escalar
aunque frustrado se quede
mi rollo de papiro en los antros de la imaginación
a espera del escalador de mayor equilibrio que existe
capaz de escarbar a donde yo no puedo,
y sea su proeza: enderezar la herrumbre humana:
¡Sí que existe, el caminante de manos realizadas…!
Valeria: mitología griega curaba a los enfermos.
Estimada Mariluz Reyes Fernández :
Hoy también me tiene por aquí saludando su presencia a través de lo nuevo que nos trae, hoy con este tema característico de su pluma y en el que matiza el sentir de su profunda y bella inspiración. Esperemos pronto vuelva con mas de lo suyo por nuestro foro, al tiempo que también dejo constancia de mi paso ...
Saluditos y que el Señor guíe su camino!
Querida Mariluz, cuánta profundidad
dejas en cada uno de tus versos.
Cuánta calidad humana se percibe en cada palabra, porque a
veces quisiéramos ser magos para poder cambiar un poco de
todo lo malo que nos rodea, de todas las injusticias y la
desigualdad del mundo.
Bien expresado, muy interesante poema nos compartes.
Un placer haber disfrutado de tu inspiración.
Gracias Esmeralda por leerme y por tu amable comentario, un abrazo
Escalas de mi soledad
Mariluz Reyes Fernández » Jue Jun 16, 2016 4:49 pm
Resuelta, atrevida, queriendo ser Valeria,
he roto el abecedario para remendar con letras
lo que mucho llaman “imperfección del mundo”
¡Qué intrépidos…qué sonámbulos están mis versos!
¡Parece que Soledad se llevó la inspiración
y quedándome sola, salgo de casa a la velocidad de un rayo
y tropiezo con una escalera muy antigua de humanidades!
Llena de temor trato de escalar su altura,
encontrar apoyo firme para no sufrir un resbalón.
Aunque me faltan las comas, acentos, puntos suspensivos,
paréntesis, comillas, corchetes, barras, guiones,
signos para preguntar y declamar, la igualdad…todo,
ladrón de la noche soy…en tan inhóspito ascenso.
Allí donde hay un granito de arena sin pedirlo
lo tomo y hago el escalón a los escaladores
de caridades en campañas humanitarias.
Apenas me estremece el asterisco de la responsabilidad
siento que resbalo y caigo en el fondo de un océano,
las sales me ciegan, ya no veo a las bestias…
y mis pulmones empiezan a exhalar un gas fosforescente
lo que me da cierto vigor de alquimista
y reto al submarino en lo más profundo
en busca de algas, sargazos, caracoles…
para hacer la infusión de un enfermo.
De pronto soy la ola gigante tierra adentro
y llego donde está el mendigo, tomo sus harapos
y con manos de espumas voy tejiendo nuevas fibras
para un nuevo vestuario...
¡Las sales del mar cegaron mis ojos!..¡Sueño, sueño mucho!
Como el soñador de auroras amaso el pan, fermento el vino
para el huérfano que de hambre ya se muere.
Luego en un despertar de ilusiones:
toco la faz del Sida y tomo las gasas que lo envuelven
para hacer las banderas que bien tremolen
en los laboratorios a tales fines.
Allí donde está el padre o la madre de rodillas
pidiendo un techo para sus hijos, voy con este: mi cuaderno rojo
que reverdece la esperanza.
Así escalo en la soledad de mis versos
cualquiera que sea el diente del pico filoso
hasta el mismísimo Everest sería capaz de escalar
aunque frustrado se quede
mi rollo de papiro en los antros de la imaginación
a espera del escalador de mayor equilibrio que existe
capaz de escarbar a donde yo no puedo,
y sea su proeza: enderezar la herrumbre humana:
¡Sí que existe, el caminante de manos realizadas…!
Valeria: mitología griega curaba a los enfermos.
Estimada Mariluz Reyes Fernández :
Hoy también me tiene por aquí saludando su presencia a través de lo nuevo que nos trae, hoy con este tema característico de su pluma y en el que matiza el sentir de su profunda y bella inspiración. Esperemos pronto vuelva con mas de lo suyo por nuestro foro, al tiempo que también dejo constancia de mi paso ...
Saluditos y que el Señor guíe su camino!
Gracias Romantyca, por tu lectura y amable comentario, un abrazo
Escalas de mi soledad
Mariluz Reyes Fernández » Jue Jun 16, 2016 4:49 pm
Resuelta, atrevida, queriendo ser Valeria,
he roto el abecedario para remendar con letras
lo que mucho llaman “imperfección del mundo”
¡Qué intrépidos…qué sonámbulos están mis versos!
¡Parece que Soledad se llevó la inspiración
y quedándome sola, salgo de casa a la velocidad de un rayo
y tropiezo con una escalera muy antigua de humanidades!
Llena de temor trato de escalar su altura,
encontrar apoyo firme para no sufrir un resbalón.
Aunque me faltan las comas, acentos, puntos suspensivos,
paréntesis, comillas, corchetes, barras, guiones,
signos para preguntar y declamar, la igualdad…todo,
ladrón de la noche soy…en tan inhóspito ascenso.
Allí donde hay un granito de arena sin pedirlo
lo tomo y hago el escalón a los escaladores
de caridades en campañas humanitarias.
Apenas me estremece el asterisco de la responsabilidad
siento que resbalo y caigo en el fondo de un océano,
las sales me ciegan, ya no veo a las bestias…
y mis pulmones empiezan a exhalar un gas fosforescente
lo que me da cierto vigor de alquimista
y reto al submarino en lo más profundo
en busca de algas, sargazos, caracoles…
para hacer la infusión de un enfermo.
De pronto soy la ola gigante tierra adentro
y llego donde está el mendigo, tomo sus harapos
y con manos de espumas voy tejiendo nuevas fibras
para un nuevo vestuario...
¡Las sales del mar cegaron mis ojos!..¡Sueño, sueño mucho!
Como el soñador de auroras amaso el pan, fermento el vino
para el huérfano que de hambre ya se muere.
Luego en un despertar de ilusiones:
toco la faz del Sida y tomo las gasas que lo envuelven
para hacer las banderas que bien tremolen
en los laboratorios a tales fines.
Allí donde está el padre o la madre de rodillas
pidiendo un techo para sus hijos, voy con este: mi cuaderno rojo
que reverdece la esperanza.
Así escalo en la soledad de mis versos
cualquiera que sea el diente del pico filoso
hasta el mismísimo Everest sería capaz de escalar
aunque frustrado se quede
mi rollo de papiro en los antros de la imaginación
a espera del escalador de mayor equilibrio que existe
capaz de escarbar a donde yo no puedo,
y sea su proeza: enderezar la herrumbre humana:
¡Sí que existe, el caminante de manos realizadas…!
Valeria: mitología griega curaba a los enfermos.
Estimada Mariluz Reyes Fernández :
Hoy también me tiene por aquí saludando su presencia a través de lo nuevo que nos trae, hoy con este tema característico de su pluma y en el que matiza el sentir de su profunda y bella inspiración. Esperemos pronto vuelva con mas de lo suyo por nuestro foro, al tiempo que también dejo constancia de mi paso ...
Saluditos y que el Señor guíe su camino!
Gracias Romantyca, por tu lectura y amable comentario, un abrazo