Mi olvido fenece
en el roce de tus labios,
la ofensa se sublima
con la humedad de tus besos.
Porque eres misterio indeleble
de emociones y silencios
y eres recuerdo encerrado
en mis solitarias lágrimas.
Soy extravío en la rúa de tu sino,
tu gollería en un instante
envuelto con el sigilo mesurado
de mi piel desnuda
en la entretela de tu alma.
Porque eres misiva de anhelos
escrita con la tinta de mis ansias
y apresado en el rebujo de nuestra distancia.
Eres mi paladar y mi abecedario,
Yo soy avenida de tus pecados.
Rezumamos inquietudes avezadas
por los poros de la añoranza.
Porque somos extraños y conocidos,
asesinos de la tentación
de estos nuestros labios unívocos
que se encontraron en la danza del camino.









