
Morían guerreros
cuando moría la luna
la muerte tensaba furiosa
arcos y flechas en la cima del bosque
humeaban las estrellas en la entraña de la noche
luego que el sol custodiara las batallas
creí que sus ojos
ya no me verían vivir, ni morir.
Lejos, una doncella soñaba mi cadáver
cubierto de musgo
en sus manos yacía una esperanza rota
alborada cabizbaja, eran sus ojos
...dicen que los Dioses protegen a quienes se aman
me guiaron siempre rumbo a ella
una noche pude por fin volver a Tenochtitlan
caminar la ciudadela junto a ella y contemplar
esa femenina nostalgia
que me hizo amarla,
tú serás mi gran Amor, lo has sido siempre
le dije con un beso y una mirada,
el crepúsculo sangraba detrás de las pirámides
como si el Sol fuese herido por una gran flecha.
Mis ojos de ónice confesaron,
el renovado Amor que se ahogaba en mi boca
después la abracé demasiado fuerte
y no pregunté la causa de su llanto.
5sep2002 ( o de 1456)











