
Era capullo de inviernos,
era linde de infinitos,
era la Era del repente
era la Era del camino.
Entre miradas de hito en hito
se desvaneció el ahora
quedando tan solitario
y tan indefenso el destino.
El silencio amenaza el sentido
en círculos de intentos
naufragan desoladas frases
impregnadas de dolor y sin abrigo.
Y se transcribe la soledad
en los rieles del silencio,
se adormece entonces la palabra
en la apatía interpuesta por el sino.

















