Y lloran las Aves, ante la Tempestad que inclemente
Se abate, sobre el Cielo de su Destino.
Y gimen las Aves, al sentir en su albo plumaje, el ariete de
Lo tenebroso. Huyen en desbandada, ante el retumbo y
Fogonazos del furioso Cosmos.
¡Ay, almas frágiles! Que huís sin luchar,
¡Oh almas, de pureza pasajera!
¡Cuan fácilmente os mancháis! Con el temor, la pereza y el
odio. ¡Ay, cuantas aves! Recuperar su plumaje tronchado, no
Han podido. ¡ave! ¡ave! Que al fragor de la tormenta, asciendes
A tu destino, con prestancia y coraje, dejando plumaje, dolor y
Esfuerzo, como estela heroica.
¡Glorioso es tu Viaje! Mas allá de lo Ilusorio.






















