
Se aproxima,
silente,
es el final.
Me asfixia
con el haz
de su espada.
Descalzo
avanza
por mi ventana.
Llega
se desnuda
en mis sábanas.
Tirita
en el ocaso
de las almas.
Navega
por la vereda
de las palabras.
Macera
la trinchera
de mi sonaja.
Se mofa
del segundo
muerto y quedo.
Retoza
en el muro
de mi silencio.
Zurdo
nació hace
tiempo.
Se escondió
tardo
de los intentos.
Y ahora ya
es tarde,
en su encuentro.








