
Corazón,
¿Verdad que es bella?
Mírala como sonríe,
como la luz le acompaña,
como se entornan sus ojos
y se desgranan sus ansias.
¡Y mira!
esas negras caracolas
enredadas de su pelo,
donde mis dedos anidan
cuando la acaricio a solas.
Una delicia observarla
y más ...
el poder amarla.
¿Sabes?
cuando sus manos le tomo
se me nubla la razón,
y entre suspiro y suspiro,
cuando a su alma me asomo,
te me doblas, Corazón.
Pobre entraña palpitante,
te ha doblegado el amor.
Sus ojos te tienen preso
en vuelos de ensoñación.
Leonardo Sáenz Baez .





























