Levantar murallas
para defender los corazones,
y privarlos de la hermosura
de sentir hondos dolores
por haber amado inmensamente,
es matar los corazones.
¡¡¡Que las murallas más altas
nunca ahoguen las pasiones,
de recordar con dolor
la muerte de los amores,
que se quedaron sin luz
por miedo a los temores,
de romper las cadenas
que atan los corazones,
de los que aman con ceguera
y se abandonan a los olores,
evaporados de las pieles
recorridas por las pasiones,
que se escapan de los dedos
hundidos en los rincones,
ardientes y profundos
inundados con los alcoholes,
embriagadores de los cuerpos
que se queman en ardores,
desbordando ríos de fuego
que anegan los jergones,
donde cuerpos poseídos
por la pasión de sus amores,
se regalan fuentes de néctar
que mana de hondos rincones,
saciando la sed de sus bocas
repletas con los sabores,
del néctar de los cuerpos que se vacían
recorridos por los temblores,
que paren el roce de las pieles
de dos amantes soñadores!!!
Derribad todas las murallas
no ocultéis vuestros corazones,
que la soledad los va menguando
para que no quepan los amores.














