
Entraste en mi vida un verano bello, lo recuerdo, eras mariposa,
hechizabas con tu vuelo, y libar el polen de las flores ¡Te hechizaba a ti!
yo era gorrión, admiraba la belleza del mundo…y cantaba
pero la mariposa no volteaba a ver al gorrión.
Llegaban los otoños y eras ahora libélula, sobrevolabas riachuelos
al atardecer te deslizabas graciosa por los estanques, ¡Tan mágica tú!
hasta en las fuentes te atrevías a llevar tu maravilloso vuelo zigzagueante
más el gorrión nunca logró la atención de la libélula.
Llegaban los inviernos
y el gorrión no miraba ni a la mariposa ni a la libélula
y cantaba…cantaba el gorrión, -como se canta a la ausencia-.
De repente llegó una primavera
miró una golondrina que trenzaba trinos de felicidad y encanto
supo que ¡Era ella! Y cantó -como se canta al reencuentro-
Pero ni esa ni otras primaveras la golondrina miró al gorrión.
Una vez una luciérnaga se preguntó por qué cantaba un gorrión
era invierno y era muy noche
se acercó con luz danzarina, ¡Era ella otra vez!
la luciérnaga sí volteó a ver al gorrión
y una luciérnaga y un gorrión no se miran el alma por casualidad
El cielo ha guiado sus ojos, a mirar sus ojos y sus almas
Recuerda lo que te dijo un Ángel: ¡Nada es por nada!
El gorrión ¡Será feliz! de verte como Luciérnaga,
como Golondrina, Libélula o Mariposa,
Llevará su canto paralelo a tu luz,
Y a mitad del canto y la luz... Dios. (Siempre)
...
28 enero 2013
10:00 de la mañana












