
El álveo de este suplicio
me encauza en tus versos.
El sigilo de tu ausencia
deslinda mi dolor solitario.
El albur de un instante
te deposita en mis letras,
mientras la morriña de la luna
te plasma en mi retrato.
La llave del erario de mi miseria
tu corazón le aprisiona en silencio.
Infiltra la nada en el cerrojo
dando giro a nuestra distancia.
Suplicio y almas
Oh inquietud de horizontes!,
vocifero tu nombre al vacío
sollozando en el linde de mi sentir.
Rieles y agujas
finiquitan mi corroída instancia,
y al viento le encomiendo
te entregue lo que resta de mi.

















