Suspira la brisa presagios dilectos
augurando ocasos del azul espliego,
caricias del alma, dispersos revuelos,
hialinas sonrisas de otoñal desvelo.
Suspira la tarde su fuga genuina,
desmesura loca de sensual codicia,
de abrazar aromas de rosas y espinas:
desatando anhelos, descifrando enigmas.
Suspira la niebla su gris desconsuelo,
etéreas nostalgias revelan destierros
y en la contingencia de azares traviesos:
requiebra la brizna de otoñal desvelo.
Suspira la noche su esplendente cita
entre moraledas calladas y esquivas,
que refugian sueños en la insomne brisa
de airadas veladas y entregas furtivas.
Suspira el errante Quijote bohemio
sus arcanas hojas de prosas y versos,
motivando antojos, desatando anhelos:
en sublime alfombra de otoñal desvelo.
Me sonríes y despides las euforias
con la carga de emotivos sentimientos,
tan dilectas y esplendentes cual historias
que alucinan el terral de sus lamentos.
Hubo albur más que traviesas intenciones,
en el hálito fugaz de tu presencia.
Hubo el fresco regocijo de ilusiones
en el túrbido placer de tu inocencia.
Me sonríes en el tórrido remanso,
abrazando convulsivo los vacíos
del empíreo rosicler de mi descanso:
cual relente que obsesiona sus hastíos.
Hubo ingenio en el verano que se esfuma
levantisco, seductor y turbulento.
Hubo inquietos laberintos en la bruma
del ocaso cenital cual desaliento.
Y septiembre me consuela solitario,
su algazara se consume con la brizna
y el otoño vitupera a su adversario
con el ocre cenital de su llovizna.
Hubo besos de veranos y de otoños,
despedidas con suspiros de quimeras
en ilusas alamedas de retoños
y requiebros de añoradas primaveras.
Liberar las cargas, suspirar renuevos,
primores del alba, levitando ensueños :
vivir el presente con gozo y esmero.
Sentir que amanecen auroras de arpegios,
rosicler de trinos inspirando anhelos:
cantando esperanzas con brío y denuedo.
Exiliar las culpas, desterrar flagelos,
azotar al odio y al fárrago etéreo
del rencor superfluo, corsario de sueños.
Cenital caricias de universo nuevo
abrazando arrojos y osados intentos,
intrépidas brisas apagando fuegos.
Ventisca de asombros en el firmamento
esplendente oasis, cefiral destello
cuando la esperanza contagia el ingenio.
Encuentros de ocasos develan empeños,
nostalgias dudosas se visten de espliegos
y en las rosaledas arrullan los versos.
Liberar las cargas, suspirar renuevos,
primores del alba, levitando ensueños,
vivir el presente con gozo y esmero:
¡cantando esperanzas y eclosión de sueños!
¡Un tesoro guarda su mito versado
en cendal dorado de anhelo diezmado!
Madrigal de amores guardando promesas,
romanza del tiempo que a ciegas conspira
cual oda que en versos quebrados delira:
recuerdos que plagian ufanas sorpresas.
Sus revuelos hablan de albricias traviesas
y efímeras danzas del sueño que expira,
cuando abrazo el velo que preclaro admira:
discreta semblanza de auroras impresas.
¡Un tesoro guarda su mito versado
en cendal dorado de anhelo diezmado!
En cofre de adagios e intentos frustrados,
conservo avatares y alquimia de rosas
y lejanas sombras de azares en prosas.
Abrazan primores cuadernos sagrados,
lisonjas, requiebros de noches briosas:
derroche de vida cual clámide en prosas.
¡Un tesoro guarda su mito versado
en cendal dorado de anhelo diezmado!
Su llave conservo muy cerca del alma:
cual secreto iluso que en silencio calma.
Sin absurdas falacias ni sombras de tristeza
compartiré contigo el horizonte abierto,
al torrente de sueños en el caudal liberto
donde fluye apacible la audacia y la nobleza.
Y encontraremos juntos la intrépida belleza
aquella que se oculta ilusa en el desierto,
inquieta cuando agita el verbo que diserto
libera el argumento versado en su grandeza.
En tanto la mesura doblega la impotencia
que se aferra en la niebla confusa del olvido
y anula la arrogancia de gélida apariencia.
Mientras tanto besamos el eco prohibido
que agradece el romance gozado en la inocencia,
cual instinto sublime del Cénit prometido.
Personajes de los cuentos
que suspiran añoranzas
llegan con elfos y alianzas
de aventuras y tormentos.
Nigromantes de talentos
de las fábulas doradas,
besan rimas encantadas
de doncellas y luceros,
con donceles, caballeros
y románticas veladas.
Es el hálito inocente
del frescor y la belleza,
la ingenuidad, la pureza
del aliento sonriente.
El avatar congruente
del tesoro consumado,
cierra en su cofre sagrado
infantiles sus enigmas,
dejando un halo de estigmas
que perduran cual relente.
Y naufragan las jornadas
de piratas y misterios,
solo brillan sortilegios
en las pléyades soñadas.
Danzan doncellas y hadas
romanzas en el sendero,
brilla armonioso el lindero
en la infancia que se ha ido,
rubricando lo vivido
entre fábulas amadas.
Atesorar los instantes
de traviesas historietas
y algaradas en glorietas
entre globos y volantes.
Girasoles cual diamantes
en las fiestas de colores,
con el Martín de las Flores
y el Pelusín del camino,
rimando sones cual trino
entre palmas deslumbrantes.
Viaja mi etapa princesa
en tricolor desafío,
azul como aquel rocío
del suspiro imaginado.
Viaja el galán encantado
de los épicos desvelos,
con el cochero de anhelos
y filigrana de esperas,
dibujando sus quimeras:
cual bohemio enamorado.
Canta el alma mi aforismo en poesía.
Canta el sueño nigromante sus intentos.
Canta el suave surtidor su melodía.
Canta el trino del silencio sus lamentos.
Y las notas de romances opulentos
van dejando en su bregar la sinfonía,
mientras sueñan ilustradas de momentos:
la bohemia sensación que arrullaría.
Los arpegios van rociados de ilusiones,
llevan notas de suspiros y dulzuras
cual azul crepuscular de sus pasiones.
Y cantando cefiral sus travesuras
va el relente ladronzuelo de emociones:
con el trino arrullador de sus locuras.
Canta el poeta la magia y la desdicha
y aciagos de un bohemio clandestino,
fluye el caudal torrente del lirismo
su acequia espiritual que se emancipa.
Cantan palabras el eco de la brisa
y el gris azar que emprende con su hastío,
canta el andar de ocasos peregrinos
la endecha universal que amor inspira.
Canta la angustia su ingrata melodía
y espera en el andén de su capricho,
augurios del poema vespertino
que asperge una quimera en sus enigmas.
Canta la pluma dilecta sus albricias,
desprende generosa el acertijo
que irradia en el placer su regocijo
y atrapa en el romance una caricia.
Canta algún sueño desvelos con la lira,
emerge el horizonte en los motivos
que abraza clandestino entre suspiros
y alivia la nostalgia incomprendida.
Canta el poeta la trova que no expira,
su voz va pregonando el heroísmo
de osada intrepidez cual compromiso
que alcanza el universo en su utopía.
Dormida entre camelias, aroma de los sueños,
con nubes de inocencia y candidez del cielo,
dormida la doncella, cual perla en su embeleso
y trinan las alondras idílicos misterios.
Hay pétalos de rosas y lirios en el suelo,
el halo de zafiros se viste de luceros,
profunda es la armonía perfecta del talento,
de tierna melodía cantada por los elfos.
Su rostro se ilumina,divino y delicado
e inspira el sentimiento del íntimo arrebato,
tan mística contemplo la imagen que he soñado
que el pincel cual mi pluma de quimeras y encantos:
esculpe fantasías en versos de mis labios.
Dormida se sonríe con pícaro destello,
sinsontes armonizan melódicos sonetos
al son de una utopía, mis versos van discretos,
danzando con las musas en este viaje etéreo
entre lirios, camelias y aroma de algún sueño
trinando las alondras con lírico misterio.
Dormida entre camelias, aroma de los sueños,
con nubes de inocencia y candidez del cielo,
dormida la doncella, cual perla en su embeleso
y trinan las alondras idílicos misterios.
Hay pétalos de rosas y lirios en el suelo,
el halo de zafiros se viste de luceros,
profunda es la armonía perfecta del talento,
de tierna melodía cantada por los elfos.
Su rostro se ilumina,divino y delicado
e inspira el sentimiento del íntimo arrebato,
tan mística contemplo la imagen que he soñado
que el pincel cual mi pluma de quimeras y encantos:
esculpe fantasías en versos de mis labios.
Dormida se sonríe con pícaro destello,
sinsontes armonizan melódicos sonetos
al son de una utopía, mis versos van discretos,
danzando con las musas en este viaje etéreo
entre lirios, camelias y aroma de algún sueño
trinando las alondras con lírico misterio.
Tornasol de cielo amado entre las palmas
que ponderas tu belleza en la campiña,
reverencias primaveras de las almas
cuando regia te convoca la Mambisa.
Y el celeste corazón del horizonte
resplandece entre montañas de quimeras
y el vergel de mariposas en los montes
purifican el edén con sus palmeras.
Traes el manto del salitre y la dulzura
cual gaviota de nostalgia peregrina,
eres Madre de consuelo en la amargura:
rosaleda en la partida clandestina.
Y el donaire que acaricia desde El Cobre
el desvelo del dolor que te flagela,
dignifica en el derecho de los hombres
la sagrada comunión que los consuela.
Tan genuina golondrina entre las olas
caribeña en la frescura silenciosa,
entre blancas azucenas y farolas
eres puente del amor: Madre y Señora.
Arco iris del perdón y de la alianza,
del espíritu el tesón de los anhelos
y el estío perpetuado de esperanzas
cuando esplendes tu sonrisa desde el cielo.
Tu fragancia de alborada con la brisa
y el amparo en el perdón que resplandece,
nos aleja del rencor Virgen Mambisa
en la aureola celestial que te ennoblece.
Convocas al perdón que nunca humilla,
mambisa de guajiras y arboledas.
Convocas al amor que no mancilla:
senderos de virtudes y alamedas.
¡Madre del amor, céfiro y brisa
Patrona de mi Sol: Virgen Mambisa!
He leído tu historia, buen profeta de empeños
y he surtido la angustia del tesoro silencio.
Tu jardín me regala más que rosas y sueños,
las espinas amadas de horizontes discretos.
He llorado contigo profanando secretos,
peregrino profeta de jardines desiertos,
entre olas de espumas que salpican al viento:
las promesas vencidas por sofismas inciertos.
Con tu sabia premisa mi dolor se ha cubierto
con las rosas del alba y el rocío de arpegios,
cual corsario y profeta que atrapando luceros
sigue errante y consagra la verdad de su credo.
He vivido tu historia en exilio bohemio
y las costas amadas de la isla que sueño
sigue errante entre sombras de recuerdos perpetuos:
navegando a su suerte las quimeras del tiempo.
He sufrido distancias en sudario desierto
en las páginas vivas del dolor y el destierro,
tu jardín no censura con espinas el delfos,
que compendia en su nimbo legendario misterio.
Profetizas caminos, visionario de versos
buen profeta de historias , compasivo y sin dueño,
que al destino lo tomas sin pretextos supremos,
desafiante y sereno, altruista de empeños.
He vivido contigo: mi profeta bohemio,
he llorado tu rabia , compartido el desvelo.
Entre falsas promesas y quimeras al viento:
voy tejiendo la espera consagrando mi credo.
Sueño nostalgias lejanas
de mi niñez entre rosas,
con las ranitas curiosas
abrazando las mañanas.
Entornadas las ventanas
del pretérito que aflora,
siento el bálsamo que adora
el caudal de sentimientos,
con regocijo de advientos
conmovidos por la aurora.
Recuerdo aquel zunzuncito
trasnochado y pizpireto
aleteando tan inquieto
en el jardín tempranito.
Y evoco aquel coralito
en mi silencio coqueto,
atesorando discreto
mi romance favorito
y el primer beso fortuito
de inocencia sin libreto.
Soñaba ser mariposa
en mi arúspice desvelo,
levantisca del consuelo
y peregrina virtuosa.
Entre el jazmín silenciosa
esplendente de mi anhelo
se levitaba hacia el cielo
con la razón poderosa
de la quimera virtuosa
ladronzuela del revuelo.
Vuelvo mis ojos Atenas
a tus ríos y a tus puentes,
al caudal de los afluentes
del Olimpo de tus penas.
Al Yumurí de serenas
primaveras y vergeles,
palmerales y laureles
en la Ermita Peregrina,
como estrella que aglutina
las quimeras de sus fieles.
Miro tus vuelos infancia
y surtiendo mis quebrantos,
vivo nostalgias y encantos
que vencieron la distancia.
Siento el numen, la fragancia
de azucenas que regresan
y veranos que profesan
perpetuados, florecidos
sus claveles presumidos
de recuerdos que me besan.
Nunca más:
La brisa del ayer será silencio,
ni el aura de su hechizo mi clausura,
ni el vástago vacío de otros tiempos,
refugio reticente de mis dudas.
Nunca más:
Se aferra el corazón al imposible,
que excusa en la disculpa su derrota,
ni al pretexto desafiante e inasible,
que reserva su visión entre las sombras.
Nunca más:
La endecha del dolor será la ruta,
que aguarde la nostalgia de lamentos,
ni el hielo del recuerdo que se esfuma,
perpétuo glaciar de mis empeños.
Nunca más :
El ímpetu será efímero en mis días,
escapando en el instante de un desvelo.
Será el reto que amanezca cual sonrisa,
en el céfiro poniente del deseo.
Nunca más:
El fracaso de agonía que doblega,
será el rumbo que claudique en el desierto,
ni el exilio cual ventisca de tristezas,
el bárbaro dolor de mi silencio.
Nunca más:
El cálido terral será el secreto
de cómplices desvelos del abismo,
ni el frágil pragmatismo de tu ego,
el hábil nigromante del olvido.
Hoy al fin:
La brisa del ayer no es más silencio,
ni es oda de nostalgia y cobardía,
es hálito pretérito de un tiempo,
que deja su primor en poesía.
Letras diáfanas concluyen
cuando la lira me atrapa,
en la nostalgia que escapa
con los recuerdos que fluyen.
Sentimientos que confluyen
en el ocaso de anhelos,
si al abrazar mis desvelos
tu voluntad cual diamante,
no hay distancia que quebrante
las memorias que construyen.
Agita el alma su aurora
conmovida y silenciosa,
tan preclara y generosa
con la virtud que le aflora.
Siento el orgullo que adora
al dolor que no claudica,
al ejemplo que predica
el vehemente sendero,
de erudito y consejero
cual lumbrera pensadora.
Hoy dedico la alborada
de mis versos en vigilia,
al amor que no se exilia
en la bruma confinada.
Y me acerco a la mirada
de mi padre con dulzura
y en la frugal desventura
de no tenerte a mi lado,
tú acaricias sosegado
mi esperanza desvelada.
Siento papi tu paciencia
en mi dolor confinado,
siento el versal anhelado
de tu orar que me silencia.
Siento la parca cadencia
de tu espíritu prudente,
la plenitud indulgente
de la clemencia virtuosa,
que me aquieta generosa
en sublime confidencia.
Poesía eres tú,
la emoción que me anima,
la fecunda pasión
de las noches sombrías.
Poesía eres tú,
tan sutil peregrina,
que enamoras las musas
con arpegios de vida.
Eres tú en el albor
la mirada que inspira,
que obstinada se aferra
al frescor de la lira,
intimista y porfiada,
entre prosas y rimas,
consolando nostalgias,
mitigando desdichas.
Poesía eres tú,
la traviesa divina,
la deidad del poder
que con versos fascina,
eres vasto placer,
eres numen y alquimia,
panacea de amor
y exquisita ambrosía.
Poesía eres tú
quien atrapas mi vida,
me sometes al ego
de tus huellas perdidas
y suspiras, me arrullas,
me cautivas con tinta,
cuando fluyes de azares,
mi apacible utopía.
Poesía eres tú,
la emoción que me anima,
la fecunda pasión
de las noches sombrías.
Poesía eres tú,
tan sutil peregrina,
que enamoras las musas
con arpegios de vida.
Eres tú en el albor
la mirada que inspira,
que obstinada se aferra
al frescor de la lira,
intimista y porfiada,
entre prosas y rimas,
consolando nostalgias,
mitigando desdichas.
Poesía eres tú,
la traviesa divina,
la deidad del poder
que con versos fascina,
eres vasto placer,
eres numen y alquimia,
panacea de amor
y exquisita ambrosía.
Poesía eres tú
quien atrapas mi vida,
me sometes al ego
de tus huellas perdidas
y suspiras, me arrullas,
me cautivas con tinta,
cuando fluyes de azares,
mi apacible utopía.
Arrullos de las noches en versos y alamedas
indómitos refugian postreras rosaledas,
verdor de la esperanza bordada en moraledas
y aroma de los cuerpos a espliegos y arboledas.
Murmullos que esplendentes aspergen las praderas,
dondiegos que florecen nocturnos cual quimeras
parecen arco iris de ufanas primaveras,
danzando con las musas arúspices esperas.
Romances subversivos de versos que traviesos
ingenian talentosos primores que confesos,
susurran en gemidos crepúsculos ilesos
y apresan peregrinos amantes entre besos.
Persiste el desafío de célicos misterios
endrinos y azulados de ascetas cautiverios
y espíritus bohemios vagando sus imperios,
en noches perpetuadas de azules primicerios.
Vergel de los versales en montes de azucenas
y anáforas postradas de imágenes serenas,
arrullan las nostalgias de noches y verbenas
en prosas recitadas que rompen sus cadenas.