
Aprehensión,
esbirro a tus órdenes
sicario de la ilusión del alma mía,
asesino de intentos y suspiros
saqueas sentimientos y misterios
llegas y soslayo en el abismo,
en el abismo de tu encuentro.
Ajeno a la remisión es este dolor,
dolor que crece por tu tapujo,
retorna el río en el mármol de tu piel
fútil las súplicas,
ramo de lágrimas y días
afianzado con un lazo de miradas
que se difuminan en la obscuridad del silencio.
Ciudad de ausentes quimeras,
epitelio de besos vedados.
Soledad de resignaciones
es estar en el portal de este sentir
avalando los mitos de tu palabra.
Y ese eres tú,
tú en mí.
Aprehensión y sigilo,
soledad y expiación
en el abrazo de calles vacías,
o será simplemente...
un suspiro de ti.












