
El alba asoma pálida su haz
entre vertientes de insomnios
cruza el puente del despertar;
amodorrada en el ayer
su compañera la soledad.
Corazón impávido tu verdad,
desgarra besos del hielo,
presagios ciegos del destino.
Oculta verdades perfiladas en el seno
del semáforo de la inmensidad.
Excoriación es esta dolencia
en tu piel, oh madrugada!
escoltas ansiedades, desvelos,
delirios en el vientre de tu misterio
osan asaltar mi ya desfallecida alma.
Alba!
aléjate del abismo desolado,
desdeña este sentir opaco,
que la penumbra se disipe
en los dulces pétalos de tu soñar.






