
Este muro de silencios
se vierte en mi océano de cenizas,
se amolda en la zafia inmensidad,
hiere en esta playa apática,
en esta espuma se disuelve,
espuma que ensordece mi mirar.
Esperé la sombra del agua en su pecho
y solamente encontré siluetas silentes
en el caudal de la verdad.
Temores y sueños
tempestad y fragilidad,
penetran en serpientes de ansiedad.
Evadiendo el cristal de la palabra
acomete este muro de silencios
la morriña del lunes amilanado.
Férrea y sutil melancolía,
balanza de un adiós en el cristal
y una piedra en el corazón.







