
OTOÑO.
El otoño áspero y frío se sostiene
en nuestros árboles desnudos:
Hay que tener una mente de invierno,
para considerar la helada
y luego ver, las ramas de los pinos
encostrados con la nieve.
Los contemplaremos pesados por el hielo,
mientras bosquejan el brillo distante del sol de enero;
sin pensar en la miseria del sonido del viento,
y el sonido de las hojas.
Ese es el sonido de la tierra,
llena del mismo viento.
Que sopla en el mismo lugar desnudo.
Quien escucha en la nieve,
no contempla; pero escucha lo que es...
El sonido de la naturaleza.
Bello paisaje, y mientras tanto,
yo me acurruco en tus brazos.
Almatriste
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