
He decidido
abandonar hoy
este réprobo sentir aferrado
al dolor obsoleto del pasado.
Lo abandono en su ingente cieno
y decido de tu mano ocultarme del llanto
que la agonía se marche lejana y solitaria
por sus calles de lágrimas y herrumbre.
Porque de paso en paso el sol se asoma
entre sombras de madrugada y santos.
Y olvidar no es tan difícil
cuando tus labios son tan lozanos.
He decidido hoy
abandonar el desaliento
y correr a nuevos recuerdos laxos
sin reticencias por crucigramas de quebrantos.
Acertijos escritos con lanzas de rascacielos
son del pasado ahora su pecado,
pues he decidido degustar la alquimia de tu cuerpo
día con día, entre sábanas y cantos.








