
Ya no te invento
tu piel es mi piel,
tus ojos mi mirada.
Mi boca tornada
a tu boca fresca,
se recuesta tierna.
Ya estoy loca
de tu locura,
mi boca hechizada
se abre temblando.
En tu pecho desnudo
aletean mariposas
y tus manos fuertes, vigorosas,
me ciñen a tu cintura de hierro.
Se abren trémulas
las sombras de los cuerpos;
en un rincón se abate
como paloma sin alas,
toda resistencia absurda.
Tu cuerpo de pino antojado,
encendido...
Hoguera sin maderos,
fuego de estrellas
me quema...
Brillan mis entrañas,
fuego de metralla
que me alcanza.
Centauros constelares
sobre campos, sembrados...
Ya no te invento,
tú me has inventado.
Matilde Maisonnave










