
No concluyes,
No comprendes este dolo,
la falacia que sostienen mis manos cansadas.
No disciernes este instinto desolador
que se incrusta en la historia que termina,
y no termina.
Enmudeces en este desierto de latidos
que arrebata y amenaza con tormentas,
tormentas de silencios y olvidos.
Y no concluyes en el espacio gris
de esta tarde que se asoma por el peldaño de la vida
y te alejas trémulo, impávido, por la envejecida rúa.
No concluyes y no concluyo
será entonces la calzada tarda quien nos alcance
en este camino de tempestades fatigadas.





















