
con este universo de piedras en el cielo,
con estos versos ahogados en el silencio.
Así de insurrecta es el alma,
que se inunda con el vacío de la madrugada,
en ese espacio entre el obús y la bala.
Así de imprevista es el alma,
que se oculta entre las sábanas de la infancia
en la insolencia de la enteca soledad.
Así de volátil es el alma
que se fuga en los aviones del desastre
y siembra olvidos en los agujeros del alba.
Si tan solo fuere posible detenerle en su estancia,
en la excelsa monotonía del tiempo y la llamarada,
entonces, el silencio del alma densificaría la esperanza











