
¡Acompañadme siempre!
Celeste espuma,
luz que traspasas todo,
silencio que subes
hasta mi alma,
muerte que galopas
tan cercana;
¡acompañadme siempre!
Nada soy
sin vosotras, soledades.
Que me traigan de lejos
canciones triunfantes,
himnos encendidos
como soles,
vientos que hablen.
Que me lleven
hacia los campos
de escarcha,
hacia los bosques
sagrados.
Hacia donde mis pies
jamás logren alcanzarme.
Ingrid Zetterberg
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