a pie de marcha de los mas silenciosos,
a fuerza de murallas de barros pastosos,
se seca la cuenca del que no iba a morir.
Avanza la mirada siniestra del amortajado,
silba el beso oscuro en medio del bosque,
que no encuentre mi lengua ni se enrosque
con trabalenguas mal-nacidos y arruinados.
Se va de la mano, sujeta sus ropas macabras:
“No llores criatura sin destino, de bajo sol,
no llores sobre las ropas del fenecido amor”
esta es la marcha oscura pidiéndote que abras
la palabra lacerante en la herida del corazón.
Se abre la cortina de los que yacen en silencio
ocultos y sigilosos frotando palma con palma,
a nadie piden permiso para trastocar el alma
cuando el caminar se a perdido y se hace necio.
Mírate carajito de los desdenes
escucha el roncar de tu corazón,
a nadie tienes que pedir perdón
por el alma ciega de amaneceres.
Al tono de marcha redoblada de muerto en vida
como la gotera que hoya la piedra de la filosofía
no es tan fácil amar y liberar como se pretendía
y aun así se ama y se libera la emoción resumida
de quien trinaba a las noches sin saber lo que hacía.
Corre tanto como si te siguieran los guardianes,
corre ciego de amor y al borde de las cunetas;
no existe el mejor ciego y sus mayores tretas
si no llora el alma corrigiendo sus desmanes
y el corazón yace como cuerpo de marioneta.











