anunciando en su sigilo el iniciar de un nuevo día,
lo distingo, y en mi despertar y mi entre abrir de ojos,
lo primero que percibo es tu rostro feraz, descansado,
entre el tenue claro obscuro del amanecer inevitable.
Me cautiva el observar tu par de ojitos relajados,
y esa boca que en silencio me pronuncia tus te amos,
tu semblante que dormida solo irradia de ternura.
Me incorporo suavemente para recorrer tu cuerpo,
descubriendo entre tus formas un exquisito paseo:
ese cuello que me esparce con su aroma delicado,
incitándome a besarlo con mi mente sin tocarlo;
más al sur son dibujados entre curvas tus volcanes
y tus valles en letargo prolongado en el descanso,
hasta llegar a tu oasis apacible e inalterable,
con el que calmas mi sed con tan solo motivarte;
veo tus piernas en desmayo totalmente relajadas,
y entrelazas tus piecitos para evitar sus andares.
Me repliego muy discreto evitando despertarte,
disfrutando de tus manos juntaditas como un ángel,
comprendiendo cuanto te amo y que quiero siempre amarte.
Autor: Pietro
Derechos de Autor
8-03-12

























