Están lloviendo lágrimas
en el campo de mis ojos,
cual perlas que bajan del cielo
y abren surcos en los recuerdos.
Están mojando nostalgias,
están nublando miradas
están pintando dolor
sobre orillas ya mojadas.
Se van perdiendo en la niebla
los suspiros ahogados,
se van secando los besos
dormidos sobre los labios.
Ya no se siente el aliento
ya ni se perfuma el viento
las manos en vano han tratado
de atraparlo mientras vuela.
Se ha escapado el anhelo,
o lo ha marchitado el hielo
que han dejado las ausencias,
y los recuerdos se han cubierto
de blanca y fina escarcha.
Quizás solo así vayan muriendo
abandonados en el silencio
perdidos al filo, de la madrugada.
Se ha hecho larga la noche
ha ido tejiendo su velo,
con oscuridad del alma.
Robando a veces suspiros,
ó derramando sentimientos
sobre ese hueco que ha quedado
y que el tiempo lo ha llenado
con sombras que ya no duelen.
Se ha adormecido el destino
emborrachado por quimeras,
con licores de amargura,
con pedazos de tristezas.
Tan solo eres ave que dejó su nido,
con tus alas rotas sin saber volar,
con destino incierto emprendiste vuelo,
queriendo escapar de toda maldad.
Pasaron los años, tus plumas cambiaron
eres hoy la reina pero sin hogar,
deambulas por calles, sin tener un rumbo
pero sin cadenas que te aten más.
Tu suerte jugaste, para bien o mal,
por unas monedas vendes tus sonrisas
por un poco de amor vendes tus caricias,
pobre pajarillo sin nido. . . ni hogar.
Nadie te comprende y te juzgan mal
sus dedos señalan los pasos que das,
llevas una cruz en tu corazón
heridas que matan. . . lagrimas sin fin.
Todas las esquinas mojas con tu llanto
al pensar que un día deseaste un amor
hoy solo te sientes llena de pecados,
paloma blanca ¿para donde irás?
Recibes desprecios por donde tú pasas,
miradas de burla llenas de maldad
volaste sin rumbo, lejos de tu hogar
paloma blanca ¿en donde anidarás?
Sin saber motivos juzgan tu conciencia
sintiéndose jueces de tu proceder,
sin saber siquiera lo que oculta tu alma
que llora de pena, sin amor, ni hogar.
Tus ojos están secos de tanto llorar
tus alas hermosas pronto caerán,
sin rumbo y cansada de tanto viajar
pedirás al cielo, te lleve a descansar.
Voy a abrir para ti el cofre de mi cuerpo
en él encontrarás caricias que yacen presas,
levanta poco a poco la tapa, suave y despacito
trata de apaciguar las ansias que confiesas,
pues te espera un manjar dulce y exquisito.
Encontrarás primero algunos sedientos besos
que se posarán presurosos, en las alas de tu boca
para regalarte el sabor que tanto te provoca,
sentirás que el calor consume todo tu cuerpo
mientras voy bordando caricias con mis dedos.
Sigue buscando por favor. . . no te detengas,
te espero con ansias locas entre néctares y mieles
haz lo que te provoque, te pido no te abstengas,
si la pasión en mi cuerpo ya casi se desborda
acércate a mi pecho y tu fuego no contengas.
Sigue adelante, que ya siento tu calor
encontrarás un par de desbordantes copas,
que te ofrecerán de entrada un delicioso licor
el cual beberás con ímpetu de un sorbo,
ansioso de poder emborracharte de amor.
Si buscas más a fondo, verás lo que te espera
te espera un vientre, que presiente tus delicias
y una espalda que por tus besos desespera,
deseando la humedad de tu lengua voluptuosa
que en mis caderas como mariposa se posa.
Ven a saborear el jazmín de mis rincones,
podrás disfrutarlo completo y sin censuras
que ahora mis caricias ya son tus prisioneras,
si tienes paciencia y no tan fácil desesperas,
podrás abrir de mi cofre, todas sus cerraduras.
Te fuiste un día, jurando volver
dejaste mi boca cubierta de besos,
tus ojos dejaron dos lágrimas correr
entre sollozos tristes, te dejé partir.
El tiempo transcurrió, despacio, sigiloso
y con ese tiempo, mi última esperanza
dejaste tus recuerdos, dormidos en mi cama
te busco en la distancia al llegar el alba.
Entre mis manos frías guardo tu silueta,
mi cuerpo aún tiembla soñando tus caricias
pero no temas, que ya no he de buscarte
sin decir adiós, marcaste tu partida.
Ya en tu memoria no viven mis momentos
quizás este amor, lo cambiaste por otro
abrazo las sombras que me dejó tu ausencia,
escondo mi dolor en todas las esquinas
de este frío hogar que se quedó vacío.
Las caritas dulces de dos pequeños niños
con ilusión esperan abrazar un padre,
sus ojos brillan llenos de esperanzas
a pesar de todo. . . aman tu recuerdo.
Aunque mi alma esté muerta por tu mudo adiós
disimulo mis lágrimas, bebiendo mi llanto
y con sonrisa tierna les digo a mis hijos
"pronto volverá. . . él los quiere tanto".
Dedico estas letras a todas las mujeres que han sufrido
el abandono de su pareja, el padre de sus hijos.
Que sin decir adios se marchan, abandonando todo.
Llegarás callado
con silenciosos pasos,
con el sigilo de un murmullo
con el silencio de un suspiro.
Dispuesto llegarás,
a invadir mis noches
me ofrecerás un mundo
con caricias nuevas,
deseando beberte
con sorpresa y deseos
mis placeres ocultos,
entre valles y colinas.
Conquistarás mis tierras,
sembrarás tus aromas
harás tuyos mis campos,
dejarás que tus semillas
germinen en mis glorias.
Y yo esperaré ansiosa,
que invadas mis noches
te ofrezco también
mis amaneceres floridos,
dejaré que tu entres
hasta las partes ocultas,
de mis grutas y mis valles.
Invade ya mi cuerpo
con la fuerza de tus ganas,
mira que la noche es larga
y el alba cansada, pronto
se asomará despacio.
Candente está la hoguera
yo apagaré tu fuego
me deslizaré como agua
recorriéndote despacio,
bebiendo tus deseos
por los poros del placer.
La antorcha está encendida,
tu volcán hace erupción
y como lava ardiente,
penetrarás mis noches.
Nos ha caído el tiempo,
desnudando sentidos,
desvistiendo pasiones
carcomiendo emociones,
es hora de tirar rencores
para rescatar sentimientos
que pudieron perderse en el vacío.
Y es que el tiempo. . .
no perdona amores
les va desgastando sabores,
los va vistiendo de harapos
con anocheceres oscuros
entre sábanas raídas.
Si, el tiempo no pasa en vano,
con sigilo roba suspiros,
hasta puede restar latidos
a cada entrega de amor.
Sin embargo . . . nunca es tarde,
para reinventar caricias
buscar en nuestras miradas
la luz de la ilusión escondida,
el paraíso en donde alguna vez
llegamos hasta tocar el cielo.
No permitir que el imparable tiempo,
vaya enfriando este amor
que anida todavía con su calor
entre tu pecho y el mío.
Es hora de avivar la llama
que se quedó dormida en tus ojos,
y que descubro como escondida,
cuando en silencio me miras,
y la emoción que en mi mirada
se asoma, como tímida paloma herida.
Cuando tú me miras,
penetras las paredes de mi alma
y arañas mis sentimientos
descolgando las tristezas,
para convertirlas en perlas
que adornan mis suspiros.
Cuando tú me tocas,
el cielo se vuelve esperanza
y con tus labios cincelas silencios,
en los rincones de mi melancolía.
Cuando tú me rozas,
despiertan sensaciones dormidas,
se llenan de gozo mis días
y se aclaran mis noches,
pero solo cuando tú me miras.
Cuando tú te acercas
me dejas sentir tu aliento
que entibia mis latidos
impregnando en ellos
la razón de mi existencia.
Cuando tú me amas,
agoniza mi tristeza
florece la primavera,
mi llanto se convierte en risa,
para quedarse dormida
en la comisura de mis labios.
Pero cuando tú me besas
voy y vengo en un segundo
del infierno al paraíso
y siento tocar las nubes
que se deshacen entre mis dedos.
Seré mar profundo que inundará tu lecho
entre olas de espuma te iré envolviendo,
provocaré tempestades para desafiarte,
y hacer que naufragues hasta mi puerto.
Seré como agua fresca que llegará a tu gruta
una estrella azul sobre tu triste cielo
seré esa luz que iluminará tus noches
como luna clara reflejada en tu pecho.
Seré un huracán que arrancará tu calma
la tormenta que partírá tu barca
ese árbol que echará sus raíces
hasta llegar al fondo de tu alma.
Seré lo que nunca imaginaste
viviré tan solo para amarte
seré lo que quiero ser en tu vida
sólo pido que tú seas lo que yo anhelo.
Mis versos son la brisa
que moja mi corazón
van brotando sin prisa
sacando mi inspiración.
Mis versos son caricias,
resbalando sobre mi pluma
si parecen bailarinas
que danzan en pergamino,
van mis letras susurrando
escribiéndole al amor.
A veces llevan silencios
alegrias o buen humor
tambien son las semillas
que la vida me regaló.
Son mis versos la agonía
de la ilusión que se esfumó,
pero también son la alegría
del alma que no sufrió,
son palomas mensajeras
que hablan sin tener voz,
son enigmas de mi destino
que algún día descubriré.
Mis versos llevan la tinta
con la que escribe mi corazón.
Gota a gota nos bebemos la vida,
como vino añejado al paso de los años
trago amargo por experiencia sufrida,
o copa divina que no ha causado daños.
Pasa el tiempo con sus recuerdos dormidos,
llevándose en sus alas anhelos y sueños,
mariposas fugaces. . . son los años idos
aves de colores que no tienen dueños.
Suspiros que viajan escondidos en el viento
sembrando ilusiones, esperanzas y amores
llevando alegrias o alguno que otro lamento
pasan los años, con todos sus sabores.
Vamos contando gotas en el calendario
que van pincelando nuestras sienes de plata
vamos acumulando notalgias en el armario
recuerdos que quedan, tristeza que mata.
Se van los días, los meses y los años
como agua que corre por el río de la vida,
vamos caminando y subiendo peldaños
a veces abajo, a veces arriba !así es la vida!.
Te amo en el silencio de mis días solitarios,
cuando la razón se ausenta e ingrata se esconde,
entre aquellos parajes con tintes de olvido
y la tristeza me cubre con su manto mullido.
Y es que amar a veces, se vuelve tan difícil
se agotan las ilusiones , enmudecen las palabras,
llegan los silencios a transformar el alma.
La paciencia se agota y navega como ilusión rota,
que agoniza tal si fuera una gaviota herida.
Cada vez, se sienten más lejanos aquellos días
cuando la risa abundaba en tus labios y los míos,
cuando solo una mirada de tus ojos bastaba
para saberme la princesa de tus sueños de niño,
protagonista de cuentos e historias compartidas.
El frío llega a calar hondo el alma
a congelar los sentimientos, antes tan cálidos
las emociones se vuelven vacías y álgidas,
el viento solo sopla, sin rumbo fijo
llevándose los besos como si fueran hojas,
aquellos besos que incendiaban los labios.
Será solo por el tiempo?. . . que pasa ligero
que arrastra pasiones y les cambia el rumbo,
será que son pasajeros? estos momentos
cuando me consume la melancolía.
Amo tus silencios,
cuando parecen acariciar el viento
con el murmullo de tus palabras mudas,
mientras resbalando van tus dedos,
por el contorno de mi espalda desnuda,
como gotas de vino escapadas de tus labios.
Disfruto tus silencios, profundos cual vacío
cuando la luz refleja el brillo de tus ojos,
deshojando van despacio, los pétalos de mis rosas
con tus brazos atados como hiedra a mi cintura.
Extraño tus silencios, cuando no estás conmigo
la noche se vuelve más larga y más oscura,
la soledad invade mis refugios
y tus silencios los siento solo míos.
Anhelo tus silencios,
instantes fugaces que quedaron dormidos,
atrapados en el fondo de tu boca,
si parecen burbujas, de pasión contenida.
Quisiera tus palabras flotando en mis oídos,
y sin embargo prefiero. . . esos silencios tuyos.
Se adivinan tus ganas
me lo dicen tus ojos,
cuando desvistes mis rosas
con esa mirada tuya,
que se posa en mi escote,
que reposa en mi vientre
y descansa en mis muslos.
Se siente ese éxtasis
que provocan mis pasos,
cuando camino a tu lado
y mis caderas te rozan.
Se advierte el deseo
cuando descuidadamente,
me toco la boca
y tú quisieras morder
estos labios traviesos
para robar mis besos.
Se perciben antojos
cuando al cruzar mis piernas,
penetras con tu mirada
mis lugares ocultos.
Se adivinan tus ansias
de tocar a mi puerta,
para poder entrar
y tomar de mi jardín,
esa rosa deseada. . .
por la que mueres de ganas.
La vida es solo un suspiro
una bocanada de viento,
que a veces nos asfixia,
y entre rocas se desliza.
Camina por distintas veredas
levanta polvo por cualquier camino,
paso a paso nos va llevando el destino,
como mariposas nos baja y eleva
por diferentes rutas a todos nos lleva.
La vida es como un segundo
perdido en el infinito,
a veces lloramos sangre
y a veces lloramos risas.
Es tan solo una vela oculta,
que en cualquier momento se apaga
envolviendo entre cenizas,
las historia que hemos escrito.
La vida nos ata al mundo,
nos hace fruto de su entraña
y por esta tierra bendita
plantamos nuestras semillas
a las que algún día despediremos.
La vida nos endulza
si aprendemos a torearla,
pero nos puede vencer
de tan solo una estocada.
Así te quiero,
como cuando llegas sumergido en silencios
penetrando con paso leve hasta mis amaneceres.
Y yo, como una flor que se deshoja bañada en rocíos,
temblorosa y húmeda al contacto de tus manos,
voy cayendo suavemente como los atardeceres
hasta posarme sobre la alfombra tibia de tu pecho.
Así te quiero,
como cuando tus manos buscan inclementes
los quiebres de mi espalda y las rosas de mi vientre
para beberte como lluvia tenue mis pasiones ardientes,
que se van filtrando como pétalos aterciopelados,
por los poros abiertos de mi cuerpo.
Así te quiero,
como cuando se ama en silente agonía,
y el manto de la noche oscura se desliza trémulo,
dejándose caer como cascada sobre nuestras sombras,
haciendo a un lado ese pudor y la infame cobardía.
Así te quiero,
como cuando susurra el viento esos amores intensos,
que afloran dulcemente entre sábanas de seda
para entregarse plenos, en instantes extensos.
Así te quiero
como cuando la tarde acaricia tu silueta
y escuchamos al mar golpear contra las olas
junto al revolotear de las gaviotas perdidas.
Así te quiero, así te espero. . .
como cuando juntos esperamos llegar el futuro
por la ventana impredecible del tiempo.
Me llega el rumor de un amor limpio y puro,
resuena en mis oídos como la primavera
puedo escuchar su eco llamándome insistente,
se agita mi alma y mi pecho se acelera.
Invaden mi recinto sus pasos presurosos
tratando de alcanzar mis sueños casi ocultos,
quizás logre que nuestras sombras se rocen,
danzando cantarinas por toda la penumbra.
Rumor de caricias alborotan ya mi sueño,
distintos sonidos, distintas primaveras,
distintas palabras con sus sonidos suaves
que se pierden dentro de mi armario.
Diferente es su aroma, lo siento, lo percibo
me llega su perfume como el de los azahares,
se mece en el viento como un pajarillo
que canta a mis oídos y presto me enamora.
Me llega el rumor de un río caudaloso
que me va envolviendo mojándome en amores.
Ya no estás aquí y sin embargo
casi puedo escuchar tu risa,
con esa contagiosa alegría
que sentía como suave brisa.
Ya no estás aquí, pero todavía
extraño tanto tus consejos,
tus palabras, tus silencios,
hasta extraño tus regaños,
tus enojos y tus prisas.
Ya no estás aquí, pero recuerdo
tus cuidados de cuando era niña,
el cariño bonito que tu corazon tenía,
con el que cualquier angustia
si te acercabas desaparecía.
Ahora vives allá arriba,
convertida en ese hermoso ángel
que le canta a Dios en las alturas,
pero mi madre serás. . . por siempre.
Pedacito de cielo, capullito de amor
llegarás a este mundo y serás un primor,
tus manitas serán como pétalos de flor,
y tus ojitos llevarán la grandeza de Dios.
Pedacito de cielo duerme ahora en calma
mientras los ángeles te cuidan el alma,
te esperan mis brazos que te servirán de cuna
mecerán tus risas y calmarán tu llanto.
No tardes mi niño quisiera ya abrazarte
llenarte de ternura, de caricias y de besos,
ya casi puedo verte, risueño y muy travieso
se hace larga la espera para poder arrullarte,
cantándote canciones, mientras velo tu sueño.
Nacerás muy pronto rodeado de amor,
espero disfrutar cada momento tuyo,
beberme sorbo a sorbo todas tus sonrisas
contarte muchos cuentos que escucharás atento,
serás un angelito que se escapó del cielo.
Soy esa dama que persigues,
la que sueñas, la que anhelas,
la que tocas entre sombras,
la que besas con delirio
y que quisieras en tu cama.
Soy la musa de tus versos,
que desvistes con tus letras,
provocando tus deseos.
Soy el beso que te tiembla
en la punta de los labios,
el misterio que se oculta
en la palma de tus manos,
la emoción que te recorre
por debajo de la piel.
Soy tu aroma, tu agonía,
ese fruto de tu boca,
que despierta tus instintos,
que empalaga tus sentidos,
porque . . . soy tu tentación.