La conciencia la tenemos, somos concientes de la fatalidad que se avecina de seguir así, pero la inconciencia nos supera, ahí radica gran parte del problema.
La sociedad humana sin darse cuenta perdio el rumbo y mientras sigamos a la deriva no sabremos que hacer con la bola de fuego que tenemos en nuestras manos.
Una nueva generación podría ser o no la solución, nada garantiza que el costo y la enseñanza de la experiencia fructifíque para bien, quizá esa nueva generación deba sufrir cambio genéticos en su conciencia.