no vaciles ante el horror del lucero,
elegante es vuestro capricho,
bermejo el nombre en la cruz de hierro.
Marcha y engulle la tersiana,
ahito de carnes,
enrarecido de palabras,
aletargado por la sensualidad de la noche.
Ansia venial desconsuelas los huesos
sofista ebrio de desorden
vistamos este armazon enmohecido
y hacia el ocaso sin aliento,
heridos cabalguemos hacia el olvido....

1-enero-2011 N.P,


