que mi alma exuda en este febrero.
Quién osará ocultar entre nubes y ramas
este sol de canícula y vertientes ensayadas.
Quién buscará lunas y venturas
para perfilar esta tarde calada en óvolos.
Fatua libertad, engañifa evasiva
abrazo la arena del mar en mi puño,
la encierro con la esperanza
de verle llegar cauto, prudente,
libre, en el tren de la distancia.
Estoy soñando con quimeras
que alimentan las vías de ese tren
que exhala curvas de mi cáustica vida,
curvas de mi corazón trashumante
que suplica su cauta compañía.
Quién detendrá este febrero de soles,
esta reverberación que agita las olas
y que inunda injusta mi alma asceta
haciéndole vacilar entre la paz y la pudicia.
Simple vestigio de amarillenta agonía,
siluetas de cielo que posan desesperadas
en esta laguna envuelta con trizas de mi,
y no se acaba y no se atreve, se queda ahí,
oculto en un quién..














