
se sumerge mi alma errante.
Encuentra lunas en cada esquina,
esquinas de papel y chocolate.
Soledad acompañada de personajes,
desertores que emergen del pensamiento,
en busca de magia y delirios
que alimenten su lozana voluntad.
Creadores de lluvias y horas
desnudan mi diáfana esencia,
sujetan mi mano y me muestran
derroteros entintados con libertad.
Ensueños narrados por cronistas lejanos
ensueños que nacen en tinteros
se elevan entre ocasos y nubes
y se amainan en dulces retazos.
La morriña del final siempre me sepulta
en su manjar de presagios y esperanzas
aderezadas con lágrimas de despedida
y recuerdos para aprisionar en el alma.























