retiene en sus ojos adustos
estas confusas ansias
por besar esos ingratos labios tuyos.
Alevosos labios por callar,
ingratos labios por apartarse lejanos
rezagando mis obtusos pasos
en este bosque de hadas y osadías.
Testigo fiel he sido
de la forma en que tus ojos amoscados,
cuando al tropezar torpemente
en las piedras del recuerdo,
anidan el silencio que resguarda tu extravío.
Clandestina huerta de soledades
almunia de súplicas y flores,
son tus labios encanto y tormento
sembrados con desgarbo en mi tardo corazón.
Burdo navegante del silencio
son tus velas falacias y máscaras
las causantes de esta lejanía
que mora entre tu sombra y la mía.

















