siento que me falta la respiración,
apenas mi cuerpo muevo.
He de subir un brazo
para girar todo el cuerpo.
He de poner los recuerdos a un lado,
los sentimientos en otro,
y acomodar todas las vivencias para que nada se haga mal.
Una minúscula abertura en la pared
me indica que amaneció,
pero apenas un leve rayo entra en mi oscuridad.
Intento dar un paso para poder ver desde la abertura.
Me cuesta desplazarme
y alcanzo a llegar!
Y pude ver!!
La cárcel en la que a veces nos encierra la mente,
puede llegar a tener unos candados demasiado fuertes para destrozarlos,
pero no imposible de abrirlos.
©Conxi



















