el grito del subconsciente.
Se prometieron no cuestionar
ese averno de desdichas
al término de la verdad.
Sobrevivieron a la defección de sus antepasados
Cribaron elogios y befas aunándolas con fresas.
Saborearon las mofas de sus propios demonios
y vomitaron el desprecio del forastero.
Pero acordaron cultivar campos de letanías,
bañarse en briznas de quimeras
volar a fábulas etéreas cruzando el olvido
y simplemente soñar.
Entonces soñaron con mundos lozanos
emprendiendo calzadas fortuitas
y pronto, previo a desfallecer
encontraron ese fuego
que ardía en vigas de magia y delirio.
Mas tarde elevaron sus preces sublimes
al albedrio misterioso del destino
afianzándose del anhelo
avanzaron en el laberinto del agobio
ahora perdido .














