
Se cierra un gran aposento
crepúsculo de un atardecer
el día no queriendo caer
las sombras invadiendo el anochecer.
Oleaje entre las sabanas
me dan camino y contemplo
un festejo que me brindan tus besos
donde anda el ardor de mi pensamiento
y me aleja de esta tierra,
un eterno delirio seria tenerte cerca.
Infinito tu latir ávido
en la suavidad nocturna que me acoge
a medio camino entre la noche y la mañana
los murmullos azotan al presentimiento
hasta lo profundo de mis secretos…
Me desvelo, me descuido
y tu mano sobre mi pecho.
¡Un ocaso, la noche y el amanecer!
Y se remonta el Rey, tan claro como el es,
se visualiza, se aleja, sediento en su forma
quemándose a si mismo al cumplir su obra.
Yanisbeth




























