¡Qué alegría esta mañana
cuando me he despertado,
Pues he encontrado a mi lado
a este niño tan amado,
Agarrado a mi nariz
y arañándome el costado,
Y no me ha dolido nada
lo que me ha maltratado.
¡Sarna con gusto no pica..
y este picor…me ha gustado.
¡Cuando ha empezado a quejarse,
Del “bibe” la leche le he dado.
Y él con agrado ha bebido,
de ese líquido sagrado,
El néctar alimenticio
que de bebes nos han dado,
Es lo que a él más le gusta
y con fruición lo ha tomado,
Después de tomarlo, se ha dormido,
Y como un ángel se ha quedado.
Para Edu. Año 1.999










