
No puedo perderte.
Amor,
tu voz quebrada
alcanza
mi alma,
y ya no puedo
vivir
con esta angustia
que recorre
toda mi extensión
solitaria.
No puedo perderte.
No puedo abandonar
tus manos.
No me pidas
que te deje.
Yo estoy cobijada
en tu soledad,
en este amanecer
que avanza
sin piedad.
Quiero las habas
que cocinas
con tus manos
de labriego amado.
Quiero conversar
con tus ojos,
y juntar
nuestras sienes
bajo tu lámpara
de papel.
Yo solo vivo
porque tú vives,
yo solo espero
porque tú esperas.
En ese tu rincón
de libros y sueños,
yo anhelo
tu cabeza amada
para mi pecho.
Quiero crecer
junto a tu boca,
a tu sonrisa
castigada.
Quiero una vida
de frutos dulces,
de racimos arrancados
por tus manos
mañaneras.
Quiero
la pureza
de tu alegría.
Tu voz tibia,
sureña.
Tu acento libre
de tristezas.
Quiero
la vida nueva.
Partir el pan humeante
contigo,
las empanadas
de tu tierra cobriza,
los tamales domingueros,
de luz a sombra,
de sol a frío.
Ingrid Zetterberg
Cta. # 1107040430657
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