
La niña del anillo azul
Mirabas tu anillo
nacarado y simple
bajo la luz
de las velas.
Tu anillo azul
de abanico,
o concha de mar
bajo la luna,
y en ello cifrabas
tu alegría.
Niña de las esteras,
del camino
de piedras,
del frío de la noche
de Junio;
¿ dónde te he conocido
que te recuerdo ?
Eras sencilla
y frágil
como tu tesoro,
tu anillo azul
de nácar,
que a escondidas
contemplabas
al andar.
¿Dónde te he mirado
que a veces
te recuerdo?
¡Pureza
que estremece,
cuando la felicidad
se resume toda
en un anillo!
Hija de la orfandad,
soñadora,
con pies helados
de invierno
y cara rosada
de pubertad.
Los años
se habrán robado
tu anillo azul
de piñata pobre,
de tanto recoger
agua en el pilón.
Y habrán sepultado
el único don
que en ti quedaba,:
tu ingenuidad.
Del arenal
y las sombras
saliste
a caminar.
De tu vivienda
de tierra y paja.
Del barrio
de las caras
sucias,
de los tristes
callejones
de la ciudad,
emergiste.
Has pasado
por mi senda
muchas veces,
con la madurez
y la tristeza
de una anciana
en tu mirar.
Ahora sé
de donde te conozco.
De las flores
y las ruinas.
De los verdes prados
y las cenizas.
Te conozco
de la vida misma.
Ingrid Zetterberg
Cta. # 1107040430657
Todos los derechos reservados














